El INDEC publica todos los meses el detalle de origen de cada dólar que entra al país en forma de importación. Con el acumulado a julio de 2026 sobre la mesa, el podio queda bastante claro, y la distancia entre el segundo y el tercer puesto es enorme.
El ranking, en limpio
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China: USD 9.495 millones (22,5%)
El proveedor más grande de la Argentina. -
Brasil: USD 9.136 millones (21,6%)
Prácticamente empatado con China, apenas USD 359 millones por detrás. -
Estados Unidos: USD 3.967 millones (9,4%)
Tercero, pero ya lejos: menos de la mitad que Brasil. -
Paraguay: USD 2.906 millones (6,9%)
El principal socio dentro del Mercosur después de Brasil. -
Alemania: USD 1.798 millones (4,3%)
El país europeo con mayor participación individual.
Entre estos cinco países se concentra el 64,6% de todo lo que importa la Argentina. El 35,4% restante se reparte entre decenas de países, ninguno con una participación individual comparable.
Lo que realmente compramos, país por país
Acá está la parte que las noticias sueltas no suelen contar: el detalle por tipo de bien. Cambia bastante la lectura de "qué es" cada uno de estos socios comerciales.
China no es, ante todo, el proveedor de productos de consumo que imaginamos. Del total que le compramos, un 30,7% son bienes de capital (maquinaria, equipos) y un 24,9% son bienes intermedios (insumos para la industria local). Sumados, eso es más de la mitad de todo lo que importamos de China. Recién después vienen las piezas y accesorios para bienes de capital (18,6%) y los bienes de consumo (18%).
Brasil tiene un perfil distinto, muy marcado por la integración automotriz del Mercosur: un tercio son bienes intermedios (33%), y un 18,5% son vehículos automotores de pasajeros terminados. Entre autos y las piezas para fabricarlos (17,2%), Brasil funciona como una extensión de la cadena de producción automotriz argentina, no solo como un país que nos vende autos hechos.
Estados Unidos se parece más al perfil de China que al de Brasil: bienes intermedios (35,3%) y bienes de capital (20,1%) explican más de la mitad de lo que le compramos, con un agregado propio: combustibles y lubricantes representan un 18% nada despreciable.
El patrón que se repite en los tres primeros puestos es el mismo: la Argentina no importa mayoritariamente productos terminados para vender en una góndola. Importa, sobre todo, insumos y bienes de capital para que la producción local pueda funcionar.