En las últimas semanas el precio de mover mercadería por barco subió con fuerza en varios de los puntos más transitados del planeta. No es un solo problema: son al menos tres frentes distintos, que además se están retroalimentando entre sí.

Tres cuellos de botella al mismo tiempo

El primero es el conflicto en Medio Oriente, que prácticamente cerró el estrecho de Ormuz y complicó también el paso por el mar Rojo. Por esa vía circulaba antes cerca de una quinta parte del petróleo y el gas que se comercia en el mundo, así que los barcos tuvieron que empezar a desviarse en busca de rutas alternativas, mucho más largas y caras.

El segundo frente es climático: una sequía prolongada bajó el nivel de agua del Canal de Panamá, una de las rutas clave para el comercio entre Asia y América. Con menos agua disponible, pasan menos barcos por día, y eso generó una demanda enorme por los pocos turnos de cruce disponibles. En Europa pasó algo parecido con el río Rin, fundamental para buena parte de la industria alemana: la bajante lo dejó casi al límite de lo navegable.

El tercer factor es que estos dos problemas se potencian entre sí: al no poder cruzar cómodo por Ormuz o el mar Rojo, más tráfico se redirige hacia otras rutas, lo que satura todavía más un Canal de Panamá que ya venía complicado por la sequía.

Contenedores marítimos apilados de la naviera ZIM en un puerto de carga internacional
Contenedores esperando embarque: cada casillero de estos que ves más caro hoy es flete que se termina trasladando al precio final de lo importado.

Los números detrás de la suba

El impacto ya se nota en las tarifas. Según el World Container Index de la consultora Drewry, en su medición del 20 de agosto de 2026, mover un contenedor de 40 pies de Shanghái a Nueva York cuesta USD 9.507, un 9% más que apenas una semana antes. El índice global, que promedia las principales rutas del planeta, trepó a USD 4.526. El transporte de petróleo desde el Golfo Pérsico hacia Asia también tocó su valor más alto desde que existen registros comparables, hace casi 20 años. Y los turnos para cruzar el Canal de Panamá se cotizan hoy en cifras que antes eran impensadas.

Una aclaración que conviene hacer, porque casi nunca se hace: esos índices miden las grandes rutas entre Asia, Estados Unidos y Europa. Sudamérica no entra en ese promedio. Sirven para leer hacia dónde va el mercado mundial, no para calcular cuánto te sale a vos traer un contenedor a Buenos Aires. Ese número lo damos más abajo.

"Esto no tiene precedentes." Alexander Saverys, CEO de la naviera CMB Tech, sobre la suba del flete

Analistas del sector coinciden en algo incómodo: no parece un pico pasajero. La combinación de un conflicto que no muestra señales de resolverse rápido y de un fenómeno climático que puede repetirse cada cierta cantidad de años convierte esto en un problema más estructural que puntual para las cadenas de suministro globales.

¿Y esto qué tiene que ver con importar desde Argentina?

Acá va la parte que nos toca de cerca, y con números nuestros. En la ruta que usamos nosotros, China a Buenos Aires en contenedor de 40 pies, la semana pasada nos cotizaban alrededor de USD 6.600. Esta semana, el mismo contenedor: USD 9.600. Un salto de casi 45% en siete días.

Vale la pena detenerse en qué es y qué no es ese número: es solamente el alquiler del contenedor. No incluye la mercadería, ni el despacho, ni la aduana, ni los impuestos, ni el flete interno hasta tu depósito. Es el piso del costo, no el total. Cuando leas "el contenedor está a USD 9.600", eso es lo que significa.

Cuando el flete internacional se encarece, ese costo eventualmente se traslada a lo largo de toda la cadena, hasta llegar al precio final de lo que se importa. No afecta a todos los productos por igual: pega más fuerte en artículos de bajo margen o mucho volumen por poco valor, y menos en mercadería chica y de alto valor, que suele viajar por avión.

Es exactamente el motivo por el que en INGRESALO trabajamos con contenedor compartido: al consolidar tu pedido con el de otros clientes, los sobrecostos de este tipo se reparten entre todos en vez de recaer enteros sobre una sola importación chica. También es la razón por la que en cada cotización te contamos en qué etapa está el próximo contenedor: en un contexto donde el flete se mueve semana a semana, tener esa información antes de decidir marca la diferencia entre una sorpresa y un cálculo real.

Si estás pensando en traer algo (para tu negocio, para revender, o para tu propia marca), el consejo práctico es simple: pedí la cotización cuanto antes. No porque mañana vaya a estar más caro necesariamente, sino porque en este momento el mercado se está moviendo rápido, y cuanto antes cerrás un pedido, antes queda un costo firme sobre el que planificar.