La confusión es común porque los dos trámites comparten algo: el piso de antigüedad de 30 años. Pero ahí se termina el parecido. Uno regula la entrada de un clásico importado a la Argentina, con foco en el valor y el fin de colección. El otro regula la salida de un vehículo usado o de interés histórico que ya está en el país, y no tiene nada que ver con el primero. Van por separado.

Traer un clásico a la Argentina: CIVAC y AVAC

Para importar un vehículo de colección al país hace falta el CIVAC (Certificado de Importación de Vehículos Automotores Clásicos), que se tramita ante la Dirección de Importaciones a través de la plataforma TAD (Trámites a Distancia), con una cuenta vinculada a ARCA. Los requisitos centrales son: el vehículo debe tener más de 30 años de antigüedad, un valor FOB superior a USD 12.000, y el destino debe ser exclusivamente de colección o exhibición (no reventa comercial). Antes de pedir el CIVAC generalmente hace falta la AVAC (Acreditación de Vehículo Automotor Clásico), salvo que la marca, el modelo y el año de fabricación ya figuren reportados en los Informes Semestrales de la Dirección de Importaciones, en cuyo caso se puede sustituir por el Anexo III. El trámite se completa con el formulario del Anexo I, fotos del vehículo y la factura comercial; la Dirección de Importaciones evalúa la presentación y, aprobada, el CIVAC queda vigente durante doce meses.

Camino rural al atardecer con un auto antiguo en silueta, entre espigas doradas y montañas de fondo
Traer un clásico o sacarlo del país son trámites distintos, aunque los dos empiecen con la misma pregunta: ¿cuántos años tiene?

Sacar un clásico de la Argentina: la RG 4646/2019

Para el sentido contrario, exportar un vehículo usado, antiguo, clásico o de interés histórico especial que ya está en el país, la normativa es otra: la Resolución General 4646/2019, que reemplazó a la vieja Resolución 955 de la ex ANA (1990). Un vehículo se considera antiguo, clásico o de interés histórico cuando tiene más de 30 años desde su fabricación hasta el momento en que se formaliza la exportación, y la norma no aplica solo a autos: también cubre motos, maquinaria autopropulsada y vehículos de uso personal, turístico o deportivo, siempre que se presenten usados. El declarante (en la práctica, el despachante de aduana que interviene en la operación) presenta electrónicamente el Formulario Interactivo OM 1398/A por el Sistema Informático de Trámites Aduaneros (SITA), dentro del trámite Multinota Electrónica Aduanera (MUELA), en su subtrámite de Formulario Electrónico de Estado de Partes y Piezas.

Por qué un auto argentino resulta único afuera

Parte de la demanda que hoy existe en otros países no es solo por antigüedad: es por singularidad. Durante décadas, la industria automotriz local produjo versiones con identidad propia, adaptadas al mercado y al contexto productivo argentino, que terminaron siendo distintas de sus equivalentes fabricados en otros países. El Torino, producido por IKA-Renault en Córdoba, no tuvo una versión igual en ningún otro mercado. El Ford Falcon se siguió fabricando en la Argentina con variantes propias mucho después de que Estados Unidos discontinuara el modelo. El Peugeot 404 de fabricación nacional tiene diferencias de terminación y mecánica respecto del francés. Para un coleccionista del exterior, eso convierte a cada unidad en una pieza que no se consigue replicar comprando en otro lado.

La documentación pesa tanto como el estado del auto

En este tipo de operaciones, lo que respalda al vehículo vale casi tanto como el vehículo mismo. Historial de propiedad, informes de restauración, fotos del proceso y cualquier certificación de origen ayudan a sostener el valor declarado frente al comprador y frente a la aduana, y a evitar demoras en el trámite de exportación. Cuanto más completa la trazabilidad, más simple resulta toda la operación después.

La logística, en cualquiera de los dos sentidos

Una vez resuelto el trámite (CIVAC para entrar, destinación de exportación para salir), lo que sigue es igual de importante: que el vehículo llegue entero. El transporte marítimo es la opción más usada, en contenedor cerrado o en buques ro-ro (roll on / roll off) según el volumen; para casos puntuales de urgencia se recurre a transporte aéreo, con un costo bastante superior. El embalaje conviene hacerlo a medida (anclajes, protección contra humedad y rayones, registro fotográfico antes de cerrar la carga) y una póliza de seguro internacional todo riesgo, que cubra manipuleo, robo y siniestros de punta a punta, es el complemento indispensable de cualquiera de los dos trámites.

Qué conviene tener resuelto antes de arrancar

Si estás importando: confirmá que el valor FOB supere el mínimo, reuní la AVAC (o verificá si tu modelo está exento) y calculá el costo real, no solo el del vehículo. Si estás exportando: coordiná con un despachante desde el principio, porque el trámite lo presenta él, no el vendedor directamente. Y en los dos casos, revisá las reglas del país de origen o destino: cada uno tiene sus propias exigencias de homologación, emisiones o impuestos para nacionalizar un vehículo clásico, y eso cambia bastante el cronograma y el presupuesto final de la operación.

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