Lo que está confirmado
La Autoridad Marítima y Portuaria de Singapur, país donde están registrados los dos barcos, informó el 14 de octubre que el GFS Pride fue alcanzado el día 13, se incendió y se hundió; sus 21 tripulantes fueron evacuados sin heridos. El GFS Giselle recibió el impacto el 14, sufrió daños en el casco y llegó por sus propios medios a un fondeadero seguro, con sus 22 tripulantes a salvo. Singapur calificó los ataques de "no provocados, injustificables y una violación del derecho internacional".
El comunicado habla de "proyectiles no identificados" y no dice quién los disparó. Lo aclaramos porque es lo correcto: esos dos ataques puntuales todavía no tienen autor confirmado.
Lo que dijo Irán
Lo que sí está dicho, y por boca del propio régimen iraní, es la intención. Según Reuters, Irán afirmó que está usando nuevas tácticas para atacar barcos y mantener alto el precio del petróleo. Un funcionario agregó que empezaron a aplicarlas unos diez días antes. La Guardia Revolucionaria, por su parte, informó por medios estatales que un portacontenedores se hundió al sur del estrecho tras chocar con una mina naval.
Hay que decirlo sin vueltas: amenazar la navegación comercial como herramienta de presión es atacar a tripulaciones civiles y al comercio de todo el mundo. Según la Organización Marítima Internacional, en lo que va del conflicto ya fueron atacados al menos 93 barcos y murieron 24 marineros. Son personas que trabajan en el mar, no combatientes.
El petróleo, en alza
El mercado lo sintió. El 14 de octubre el Brent cerró en USD 106,06 por barril y el WTI en USD 95,09, su nivel más alto en tres semanas. Son precios de ese día, no un valor fijo: pueden cambiar en cualquier momento. Pero mientras sigan los ataques, la presión va hacia arriba.
Qué puede cambiar para tu carga
No hay un dato único de cuánto suben los fletes por esto, así que no vamos a inventarlo. Lo que sí pasa cuando una zona se vuelve peligrosa es conocido:
- Recargos por riesgo de guerra en las rutas que tocan la región.
- Seguros más caros, o con más exclusiones.
- Cambios de ruta y de escalas, que pueden sumar días.
- Combustible más caro, que tarde o temprano se traslada al flete.
Ojo: no toda carga pasa por Ormuz. Lo que viene de China a la Argentina, por ejemplo, no cruza ese estrecho. Pero el costo del combustible y el del seguro sí se sienten en todas las rutas.
Qué conviene hacer
- Confirmar con el transportista la ruta real y las escalas del embarque.
- Pedir la tarifa por escrito, con su vigencia y el detalle de los recargos.
- Revisar con el seguro qué cubre y qué excluye.
- Sumar margen a los plazos de entrega que le prometés a tus clientes.
Si tenés una carga en camino o por salir, escribinos y revisamos juntos la ruta y los costos. También podés leer por qué sube el costo del transporte marítimo.