Según el REM que el BCRA difundió a comienzos de septiembre, con la opinión de 47 participantes (35 consultoras y centros de investigación, y 12 entidades financieras), el mercado proyecta para 2026 un superávit comercial de US$ 25.034 millones. Es un salto muy fuerte respecto de lo que se esperaba apenas nueve meses atrás: en el relevamiento de diciembre de 2025, la proyección para todo 2026 era de US$ 10.965 millones. En otras palabras, la expectativa de superávit para este año más que se duplicó en menos de un año.
Por qué mejoró tanto la proyección
El ajuste no viene de un solo lado. Las exportaciones proyectadas para 2026 subieron de US$ 91.407 millones (relevamiento de diciembre) a US$ 100.895 millones (relevamiento de agosto), un salto de casi US$ 9.500 millones. Pero el otro motor de la mejora, y el que más le interesa a un importador, es que las importaciones esperadas bajaron: de US$ 80.442 millones a US$ 75.861 millones en el mismo período, unos US$ 4.600 millones menos de lo que el mercado anticipaba a fin del año pasado.
Un récord que duplicaría el superávit de 2025
Si la proyección se cumple, el superávit de 2026 va a superar ampliamente los dos récords previos. El máximo histórico hasta ahora lo tenía 2024, con un saldo positivo de US$ 18.928 millones; los US$ 25.034 millones que proyecta el REM lo superarían en alrededor de un 32%. La comparación con 2025 es todavía más marcada: el año pasado cerró con un superávit de US$ 11.320 millones, así que 2026 más que duplicaría ese resultado.
Los números que ya se conocen del año en curso le dan sustento a esa proyección: entre enero y julio de 2026 la Argentina acumula un superávit comercial de US$ 16.079 millones, con exportaciones por US$ 58.365 millones e importaciones por US$ 42.286 millones. Ese resultado parcial ya venía superando lo que el propio REM proyectaba hacia abril de este año, lo que explica en buena medida por qué las estimaciones se siguieron corrigiendo al alza mes a mes.
Qué significa para quien importa
Un superávit comercial más grande no es, en sí mismo, ni una buena ni una mala noticia para un importador: depende de qué lo explique. En este caso, buena parte de la mejora viene de que el mercado espera que la Argentina compre menos al exterior de lo que se pensaba hace pocos meses, no de una restricción nueva sino de un ajuste de expectativas sobre el ritmo de la demanda. Es una señal para seguir de cerca: si las importaciones terminan efectivamente por debajo de lo proyectado, eso puede convivir con más disponibilidad de dólares para pagar importaciones, pero también con una demanda interna algo más moderada que la que se venía descontando.
Del otro lado, el hecho de que las exportaciones también estén subiendo con fuerza es una buena noticia de fondo: más dólares genuinos entrando por comercio exterior suelen traducirse, con el tiempo, en un mercado cambiario más despejado para quien necesita comprar divisas para pagarle a un proveedor en el exterior. En INGRESALO seguimos de cerca estos números del REM mes a mes, porque terminan impactando en el contexto en el que se mueve cualquier importación, más allá del rubro.